Motivación: 4 recomendaciones para no perder el rumbo.

Motivación: 4 recomendaciones para no perder el rumbo.

La semana pasada te adelanté varios trucos para decir adiós a la procrastinación, porque estaba de subidón, estaba cumpliendo objetivos y metas y por dentro sólo me oía decir «¡¡yiiiiiihaaaaaaaaaa!!«

Pero esto no siempre ha sido así. Muchas veces tengo que enfrentarse a la pereza, a la resistencia, a esa vocecilla interior que me machaca. Y no es fácil sobreponerse. Incluso llego a boicotearme a mí misma para luego acabar sumida en una espiral de autocompasión destructiva (yo, dramaqueen).

Creo que no existe una fórmula mágica ni definitiva para vencer esos días en que parece que hasta lavarme los dientes es todo un mundo. Sin embargo sí puedo hablarte de pequeños empujes que me ayudan a superar esa resistencia.

Vamos que te los cuento:

Fuera móvil.

Para mí, mi móvil-adicción, es el principal motivo donde se me va, no sólo la concentración, si no el tiempo. Es como un agujero negro que atrapa mucho de mi tiempo libre.

Existen Apps, como Forest, en las que se te anima a no mirar el móvil. Incluso en los propios teléfonos puedes configurar un horario de uso de algunas aplicaciones o una hora límite a partir de la cual no puedes consultarlas. Si te sirven estas cosas, estupendo. Pero yo soy especialista en volver a reprogramarlas porque «5 minutitos más no van a ningún lado«. Y todos sabemos que esos 5 minutitos funcionan como los 5 minutitos más en la cama hasta que suene otra vez en despertador: que te levantas hora y media después con la tragedia de ir a cien por hora.

Yo te propongo que alejes el móvil de ti, que ni siquiera lo tengas a mano. Por ejemplo:

A la hora de ir a dormir, procuro dejar el móvil fuera de la habitación (reconozco que no siempre lo hago) para no tentarme a perderme por Instagram en vez de leer antes de acostarme (uno de mis objetivos de este año).

En el trabajo, sobre todo cuando necesito concentrarme para escribir artículos (otra de mis metas), suelo meter el móvil en un cajón para no tenerlo ni cerca. Si me intuyo que tengo uno de esos días chungos, procuro ser más radical y dejarlo en la taquilla, bien lejos.

Bloquea internet.

«Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma«, ¿no dice así el dicho? No sé muy bien si aplica en este caso, pero lo que quiero explicar es que si no hay móvil, quien más quien menos tiene ordenador con conexión a internet y ¡booooooom! Ahí está otra vez Instagram a golpe de url. Quien dice Instagram, dice el correo, Facebook, Twitter o cualquier otro canal que desvíe la atención inmediata.

Si quieres una solución a lo bestia, puedes arrancar el cable de internet o bloquear el acceso a internet desde tu portátil. Si no quieres llegar a esos extremos, hay otras opciones que pueden ayudarte a evitar la tentación.

Existen extensiones de Chrome como StayFocus que limitan el tiempo que puedes pasar en ciertas webs. Forest también funciona en Chrome, y funcionaría igual que la app para móvil.

Tu amigo el timer.

En el trabajo de laboratorio hay muchas reacciones que necesitan un tiempo -tiempo de incubación- para que se produzcan en la cantidad y con la eficacia suficiente para obtener buenos resultados. Solemos medir estos tiempos con el uso de timers o lo que vienen siendo los cronómetros de toda la vida.

Suelo utilizar esos tiempos de incubación para hacer otras tareas, tan diversas como preparar el material para los siguientes pasos, aprovechar para responder al correo o leer un artículo que tengo atrasado.

Cuando estoy en la oficina, suelo utilizarlo también siguiendo el método de pomodoro: trabajar por bloques de tiempo predefinidos con pequeños descansos entre ellos.

El timer me lleva acompañando desde que empecé a trabajar en un laboratorio

Te invito a que lo pruebes, sobre todo con el timer delante. Puedes usar tanto un timer al uso, como el crono del móvil o aplicaciones web como Online Timer. Personalmente, encuentro bastante motivador ver la cuenta atrás para ser plenamente consciente del tiempo empleado y el que queda por delante.

Tu yo del futuro

Como decía al principio, yo soy especialista en pasarme por alto todos estos tips o aplicaciones. Por lo que la pregunta que siempre me machacaba era ¿Por qué?

¿Por qué soy tan terrible que acabo mirando el móvil en vez de centrarme en escribir?

¿Por qué soy tan terrible que acabo mirando el móvil en vez de centrarme en escribir?

¿Por qué soy tan poco disciplinada que no leo más por estar mirando mi Instagram?

¿Por qué soy tan perezosa que prefiero leer las noticias en twitter que salir de la cama según suena el despertador?

Si te sientes reflejado en este diálogo interior, te invito que, al igual que yo, pares a hacer una reflexión honesta. Lo más importante antes de nada es que cambies el diálogo interno. Si te das cuenta, en mi ejemplo, me estoy machacando llamándome “terrible”, “poco disciplinada” o “perezosa”. Y sin embargo no lo soy, o no lo soy el 100% de las veces. Y apuesto a que tú tampoco. Así que es hora de dejar de ser tan duro con uno mismo.

Y para seguir, aprende a quererte, sobre todo a querer a tu yo del futuro. ¿Quien no ha dicho «ese es problema de mi yo del futuro» y ha seguido procrastinando lo que tenía que hacer en ese momento? Yo, por de pronto, muchísimas veces.

En vez de eso, ahora me pregunto cómo estaría ese yo del futuro. Me lo imagino agobiado y estresado por tener que terminar el trabajo de última hora, o llevándose las manos a la cabeza viendo la casa hecha una mierda de leonera o aguantando el chaparrón del jefe por no haber entregado el informe a tiempo.

Y como me quiero lo suficiente, prefiero que mi yo del futuro esté relajado y tranquilo (en una playita de arena blanca y sol mejor que mejor ;P)


Estas son mis recomendaciones para no perder la motivación o el foco en los momentos clave. Te invito a que las pruebes y me comenten qué te han parecido. Y si tienes alguna que otra recomendación, déjamela en comentarios que me encantará saberla.

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. ¡Que buen post Carol! Como siempre te felicito por que son la pura realidad, y esta guay leer por estos mundo cosas reales que nos pasan a todos los mortales, y es que yo por lo menos me he sentido 100% identificada con el.
    Instagram para mi es un pozo negro del cual me cuesta la vida separarme jejejeje lo reconozco y hago todo lo posible para evitarlo pero cuando no puedo luego me castigo hasta el infinito por que no he podido hacer esto o aquello por «perder el tiempo» con el. Y como bien dices tu, no podemos autocastigarnos, pero que fácil es decirlo pero que difícil hacerlo.
    De verdad, gracias por este tipo de post por que me hacen auto evaluarme y ver que no soy la única a la que le pasan estas cosas y que son normales, y aprendo mogollón para mejorar en estos «errores» Por ejemplo lo del timer no tenia ni la mas remota idea de lo que era y me ha parecido la caña, voy a intentar implementarlo en mi rutina de tareas 😉
    ¡¡Muchas gracias!! y siento las parrafadas que te meto siempre… pero es que tus posts son tan geniales que no puedo menos que compartir contigo todo lo que me transmiten.

    Besines

    1. ¡Alba, mil gracias! Tus comentarios son siempre más que bien recibidos. Me alegra mil saber que pueden ayudar, pero sobre todo saber que no estamos solos y que peregrinamos por los mismos agujeros negros de Instagram 😅 En serio, me alegro mucho y mil gracias por tomarte la molestia de comentarlo. ¡Un besote enorme!

  2. Chema AR

    Al igual que tú siempre pensé que el dicho de Mahoma era así, siempre me tuvo más sentido que alguien con cierto misticismo sería capaz de que la montaña fuera a él. Fue una decepción cuando descubrí que era al revés, con el tiempo me he dado cuenta de que tiene más sentido. Por muy «sobrenatural» que seas las montañas no van a ti, hay que hacer el esfuerzo de ir a ellas.
    Lo que vendría a aplicar con lo del esfuerzo para no procrastinar, pero realmente resulta complicado. El móvil me aburre, Internet? a veces me pongo delante y nunca se que buscar para entretenerme. ¿Qué hacer cuando el pozo del despiste está en tú cabeza? ¿debería dejar la cabeza en la taquilla? jajaja.
    Lo de los timers… a veces tengo días inspirados en los que en 3 horas sin pestañear hago el trabajo de una semana, y de alguna manera pienso que si pongo un timer me puede estropear esas inspiraciones.
    Como puedes ver soy un crack de las excusas

    1. Bueno, ¡con las excusas yo también soy muy buena! jajaja
      Y me pasa como a ti, que hay días que en poco tiempo hago un sinfín de cosas y luego otros… nada de nada. Y me mortifico muy mucho pensando por qué no puedo tener más días inspirados que al contrario. Pero bueno, supongo que la clave está en hacer siempre lo más que se pueda, ¿no?
      Un besín y gracias por tu comentario.

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