Journaling: mi primer proyecto 360

Una de las cosas que más me llamó la atención del Bullet Journal, después de las distintas vistas, fue que hubiera gente que lo usase también como pequeño diario. Vi gente que anotaba cuatro pinceladas de cómo había sido su vida, otros sin más apuntaban pensamientos que se les venían en ese momento y querían dejar plasmados y había quiénes hablaban de los beneficios de llevar un diario de gratitud (escribir dos o tres cosas por las que se sintieran agradecidos ese día).

Si digo que me llamó la atención es porque en mi caso, la mayoría de veces que me he encontrado en una encrucijada, he tenido que recurrir a escribir qué siento y qué pienso en ese momento, para poder darle nombre a lo que me está pasando y poder reaccionar con mayor claridad a las circunstancias y a mis pensamientos. Y ver que el bullet journal podría ser un espacio donde hacerlo, me parecía oportuno.

Sin embargo, como buena experta de hacer compras en mi estantería, había una agenda perfecta para separarlo y, por qué no, alejarlo de miradas indiscretas. Así, gracias sobre todo a las ganas de darle uso a una vieja agenda, comencé a practicar el journaling. A mi modo de entenderlo, el journaling no deja de ser un diario en el que resumir un poco los sentimientos del día.

LA AGENDA

El modelo de agenda que tenía para mi propósito no me podía parecer más perfecto. Tiene un espacio diario que para para mi gusto no ocupa ni mucho ni poco; lo justo para que pueda dedicarle unos minutos al final del día -y disfrutar también de poder escribir un rato- sin necesidad de que me robe mucho tiempo.

Quizás la marca no sea la que volvería a escoger, pero si hay algo que me cautivó fue el gramaje de las hojas, perfecto con todas mis estilográficas y bolígrafos. Además, la tinta no traspasa y la sensación es muy agradable.

¿CÓMO HA SIDO LA EXPERIENCIA?

La idea de llevar este diario nació un 13 de noviembre de 2018, así que, como habéis visto ya en el título, este ha sido mi primer proyecto 360. He fallado un par de semanas, sobre todo, mientras estuve de vacaciones. Sin embargo, me permití esos espacios en blanco para poder volver a ellos en días en los que mi cabeza estaba más turbulenta y necesitaba escribir más allá de la cuenta.

El journaling constante después de todo este año me ha enseñado que todo es relativo. Me ha servido a ver las cosas con distancia para poder tomar decisiones. Lo más curioso de todo es que, en momentos en los que sabía que mi vida estaba un poco más patas arriba de la cuenta, es cuando más rehuía de sentarme a escribir; de alguna manera estaba posponiendo el momento de tomar algunas decisiones difíciles.

El hecho de sentarme unos minutos al día (no más de 5) a resumir lo que para mí ha sido lo más importante, además de darme una perspectiva de a qué le estoy dando más importancia en ese momento, me permite tener un momento de relax, de disfrutar y de darle cierto sentido a mis días. Me doy cuenta de que, aunque la rutina siempre sea la misma, los pequeños detalles del día a día pueden hacer la diferencia.

¿QUÉ VOY A HACER AHORA?

Creo que si no hay cierta revisión, no hay aprendizaje, así que quiero seguir con este hábito, pero ahora toca revisar lo que ha ocurrido todo este año pasado. ¿Ha habido algo que no haya solucionado? ¿Sigo quejándome por las mismas cosas? ¿Sigo disfrutando de las mismas? ¿Qué dice de mí lo que pueda haber contando hace un año de lo que puedo estar contando este otro?

Por eso, desde la semana pasada ya no sólo escribo, sino que releo todo lo correspondiente a la misma fecha, pero del año pasado. Esto me recuerda que tengo que conservar la agenda y mi yo diogenero ya está pensando hasta cuándo conservarla y de qué manera. Por otro parte… mi yo ansia-viva está pensando que irá siendo hora de hacerse con una agenda para el año 2020 🙂


Espero que mi experiencia con el journaling te anime a planteártelo y si decides practicarlo, me cuentes qué te parece. Y mientras, dime, ¿tú ya lo practicas y de la misma manera?

4 respuestas a “Journaling: mi primer proyecto 360

  1. Pues yo te recomiendo para el 2020 el diario de 5 años. Así cada año lees lo que pasó el anterior. Yo hace tiempo que lo tengo aparcado pero quiero volver a él. La idea es fabulosa y leer lo que ocurrió el mismo día hace 1, 2, 3 o 4 años es muy interesante. Aunque yo voy por el primero 😅.

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  2. Bueno, ya sabes que yo a 1 de enero las tiro jejejeje Pero me ha gustado mucho tu idea de escribir al día un pequeño resumen de lo que hemos vivido y recordarlo al año siguiente, así que ahora mismo tengo sentimientos encontrados… jejeje Y lo que dice Mamen de los 5 años puede estar guay, como con las facturas jejejeje
    En cuanto a lo de que en los días un poco mas de bajón te costaba mas escribir te creo y me siento identificada, y yo creo que es por que por una parte no queremos recordar lo malo ¿sabes lo que quiero decir? como una especie de autoproteccion

    Besines y gracias por el post.

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    1. Alba, sí que te entiendo lo que quieres decir. Yo entiendo esa autoprotección un poco como “está pasando algo raruno y te estás escondiendo en la rutina de dejarte llevar”, jejejeje.
      Mientras y no… pues a seguir guardando cuadernos y diarios xD
      Gracias por tu comentario. ¡Besines!

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