Estrés y sobrecarga: 3 consejos para evitar situaciones límite

Septiembre me ha comido de lleno.
(Así, sin paños calientes)


No sé muy bien cómo he llegado a esta situación, pero me he convertido en el cliché de mujer estresada que no puede apartar las preocupaciones de su cabeza hasta el punto de ir acumuándolas sobre mi cuerpo y que éste me dé un toque de atención.

Cuidar de mí nunca se me ha dado demasiado bien y podría fácilmente dejarme llevar por una rutina de dejo-que-me-coma-el-sofá-y-yo-me-como-media-nevera (especialmente si está llena de guarreridas). Además, en épocas de mucho estrés, mi mente está tan sobrepasada que lo último que quiere es tener que desprogramarse para preocuparse ahora de mí misma.

Por eso, en situaciones normales, tengo varios truqueles (life hacks si queréis poneros más cool) que me ayudan a no tener que tomar decisiones y dejar que el piloto automático actúe por sí sólo en mi beneficio de manera que rara vez llego a este punto.

Si tú también estás cansado de boicotearte a ti mismo y quieres poner remedio, quédate a descubrir mis secretos para ayudarte a cuidarte un poquito más.

Rutinas

Soy declarada fan, fan, fan de las rutinas. Son mi mejor definición de “entrar en piloto automático” y dejar que las cosas vayan sucediendo. Llegar a este punto requiere de práctica, pero si ya tienes la tuya, es momento de pegarte a ella a pesar de todo y contra todo.

Un punto muy importante para mí es la alimentación. Creo que es el pilar fundamental y motor para tener una salud de hierro. No te voy a mentir, preparar la comida en casa no siempre es agradable, pero sé que si no lo hago, estoy perdida.
Si estás en un punto crítico como yo, que las cosinas se te hagan un pelín más cuesta arriba de lo normal, te recomiendo que te plantees el batchcooking del que te hablé hace unas semanas. Bonus extra: abre una colección en tu bullet journal y en ella anota las comidas que prepares cada día durante unas pocas semanas; cuando no quieras ni tan siquiera pensar en qué preparar, vete a esa colección y coge los menús de la semana que más te apetezca.

Si no tienes una rutina de hacer deporte, estás tardando. No conozco método más eficaz para aliviar tensiones y mantener la cabeza alejada de las preocupaciones. Si eres anti-gym (como lo era yo), existen un montón de opciones alternativas: practicar deporte en parques o al aire libre, hacerse con un juego básico de mancuernas para entrenar en casa o, como mínimo, procurar moverse todo lo posible, sobre todo caminando (los famosos 10.000 pasos diarios).
Bonus extra: existen grupos locales de gente que se reúne a hacer deporte. A pesar de que nunca los he probado, me parecen una idea estupenda para ayudar a estar motivados y no decaer. Si soy más bien asocialescomoyo introvertidos, podéis comprometeros con algún amigo de confianza que comparta vuestros mismo objetivos y así tirar el uno por el otro. Pero ojo con tirar el uno por el otro en dirección al sofá, que eso es trampa jajaja (¡hola, Cris!)

Es momento también de estar presente en las cosas que haces. Apaga el móvil, o déjalo a un lado, y ponte a hacer la cena prestando atención a cada gesto; ponte tus auriculares y comienza la sesión de deporte que toque hoy siendo consciente de tu esfuerzo; organiza tu semana en tu agenda o bullet journal, que por cierto, esto sin duda es mi meditación favorita.
Estar presente en cada parte de tu rutina es una forma de practicar la atención plena o de meditación. Si la meditación aún no forma parte de tu día a día, te recomiendo lo pruebes, sobre todo para esas épocas de más sobrecargas; a mí me ayuda a aliviar tensiones.

Planifica

Como te decía más arriba, tener unas rutinas requiere de práctica y de planificación. Si aún no las tienes o no estás en el punto de tenerlas interiorizadas, lo mejor es que comiences por lo básico: coge tu bullet journal, tu bolígrafo o estilográfica favorita y comienza a reservar esos momentos del día o de la semana para hacer la comida, para ir al gimnasio o para sentarte media hora a meditar.

Sería una hipócrita si no dijese que el mayor de los problemas que me encuentro cuando estoy estresada o desanimada es seguir todos estos consejos; se me antoja IM-PO-SI-BLE. Quizás es cuando uno menos quiera, pero cuando más necesario sería plantearse ciertas preguntas incómodas:
-¿Mis acciones me están llevando hacia la persona que quiero ser?
-¿Qué miedo o qué excusa me está boicoteando?
(mi favorita)
-¿Qué haría si no me importara lo que dijeran los demás/no tuviera miedo?

Este ejercicio es el que muchas veces ha conseguido que se hiciese un “clic” en mi cabeza y empezar a funcionar y tomar las riendas de mi vida, por mucho que mi mente y mi cuerpo me sugirieran lo contrario.

Coge tu material y comienza a planificar

Pide ayuda

Cuando todo lo anterior falle y te sobrevenga una “llamada de atención”, no dudes en pedir ayuda: ayuda a tus familiares para que te dejen encontrar un ratito más para ti, ayuda a tus amigos cercanos para que entiendan que necesitas centrarte en ti y, ante todo, acudir a tu médico o especialista. Necesitas un cuerpo funcional para seguir peleando o para seguir disfrutando, aunque sea de las pequeñas cosas de la vida.

Yo ya tengo mi volante para ir al fisioterapeuta y que me ponga la espalda en su sitio.
¿Y tú, qué piensas hacer hoy para cuidar un poco más de ti?


Si alguno de mis consejos te parece interesante o conoces alguno que pueda ayudarme, no dudes en dejármelo en comentarios, seré toda oídos.

2 respuestas a “Estrés y sobrecarga: 3 consejos para evitar situaciones límite

  1. A mí con septiembre me pasa todo lo contrario: me da paz. La sensación de caos de la que hablas me viene con junio y con diciembre; verdaderamente me agobio un montón y lo paso mal. La agenda me ayuda muchísimo a sentir que tengo las cosas bajo control y que podré llegar a todo (más o menos).

    De los consejos que has dado, el que más me funciona es el de la alimentación. A mí me pirran las porquerías; puedo alimentarme a base de Doritos y cruasanes. Y es algo que acabo haciendo en estas épocas de estrés de las que hablamos. Y claro, cuando llevo varios días comiendo en ese plan, me empiezo a notar super cansada y desmotivada, y entro en un bucle terrible del que me cuesta un montón salir.

    ¡Me ha encantado el post! Ánimo con la vuelta al cole 🙂

    Le gusta a 1 persona

    1. Para mí septiembre suele ser un mes tranquilo, pero como realmente no puedo preveer cuándo va a llegar mucho trabajo, esta vez me ha pillado un poco todo por sorpresa.
      Y qué te voy a decir de la comida basura, ¡a mí también me pirra! Pero procuro mantenerme alejada porque si no acabo sintiéndome exactamente como tú describes. Es increíble lo que puede hacer la comida.
      Me alegro que te haya gustado el post y muchísimas gracias por tu comentario 🙂

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s