Los remedios de la abuela

Hoy me paso para dejaros un post rápido (spoiler: y en parte science friki) porque los ¨viruses¨ han querido entrar en casa y no dejarnos tranquilos. Primero hace dos semanas, cuando me tumbaron en cama, después pasaron de refilón en Semana Santa y ahora de nuevo vuelven al ataque.

Tras la primera consulta con mi médico, éste me constató que se trataba de un catarro fuerte, quizás algo de gripe, pero no parecía claro. Tratamiento: paracetamol como alivio sintomático y jengibre. Sí, sí, infusiones de jengibre.

¿Por qué no un antibiótico?

Porque el catarro, o resfriado común, es provocado en un 90% de los casos por los denominados rhinovirus, insisto: virus, no bacterias. Lo único que conseguimos con una administración de un antibiótico ante una infección vírica es cargarnos gran parte de nuestra microbiota (también conocida como flora intestinal); a los virus tanto les da que les da lo mismo, seguirán campando a sus anchas.

Una de las primeras consecuencias y manifestaciones de una infección vírica es la aparición de fiebre; tenemos fiebre porque nuestro cuerpo aumenta la temperatura para convertirlo en un ambiente hostil, donde las proteínas -parte de los “andamios” de los que se componen los virus- no sean estables, pero no podemos dejar que aumente mucho ante el posible riesgo de ser perjudicial para nosotros mismos. De ahí que nos receten antipiréticos, en mi caso, paracetamol.

Y a parte, debemos potenciar o reforzar nuestro sistema inmune. Y es aquí donde entra el jengibre.

Bendito jengibre

El jengibre es el rizoma que proviene de la planta Zingiber officinale y que ha sido empleado como planta medicinal desde tiempos inmemorables. Hoy en día, ha adquirido gran interés y existe un gran campo de investigación que se centra en conocer cuáles son los compuestos activos con más relevancia y cuál es su mecanismo de actuación. En una revisión de 2008, se constató que los compuestos derivados del jengibre tienen efectos inmunomoduladores, antitumorales y anitinflamatorios entre otros.

Friki nota: en el viaje a Japón de Octubre nos contaron que el jengibre encurtido que se sirve con el sushi se toma entre pieza y pieza con el fin de eliminar posibles alérgenos ya que aumenta ligeramente la temperatura basal (volvemos al párrafo acerca de la fiebre) y la secreción de encimas gástricas. Tomen nota 😉

La receta de la abuela

Si como yo alguno anda pañuelo en mano, le recomiendo las infusiones de jengibre, pero no como algo puntual, sino como remedio o prevención a largo plazo. Yo lo preparaba todas las mañanas añadiendo 3 ó 4 rodajas de la raíz a medio litro de agua caliente y le añadía un poquito de miel para endulzarme el remedio.

Pero si queréis probar la bomba de la abuela, os dejo la receta que me preparaba mi madre por las noches antes de acostarme, lo que en mi casa se conoce como “fervidillos” o “requemaos”: en un cazo ponemos una cucharada sopera (abundante) de azúcar y los calentamos hasta hacerlo caramelo. Inmediatamente añadimos leche (como para una taza abundante) y llevamos a ebullición. Removemos constantemente para que el caramelo que se haya formado previamente no se quede pegado al cazo.

Si queremos ponernos muy profis, que fue lo que pretendí yo estos días, sólo tenéis que añadir a la leche mientras hierve unas rodajas de jengibre fresco. Os tomáis eso bien calentito y a la cama bien abrigaditos y palabrita de Carolina que al día siguiente veréis la vida de otro color.

Espero que os hayan gustado los friki-consejos de hoy. Si es así, no tenéis más que decirlo y os vendré con otra remesa pronto. Mientras tanto y no, comentadme, ¿también sois del plan “remedios de la abuela”?

6 comentarios sobre “Los remedios de la abuela

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  1. ¡No tenía ni idea de lo del sushi! Yo la verdad es que no lo tomo (ni el wasabi) cuando como sushi, jajaja, pero se lo diré a Barbitas. El jengibre es mano de santo para los resfriados, y especialmente como dices para prevenirlos. Casi todos los días durante el invierno tomo una infusión de jengibre en polvo… y pica, pero funciona, jajaja.

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    1. Yo tengo que reconocer que no me gusta ni un poco, pero me obligo a tomarlo. Y justo la temporada que descuidé un poco la alimentación, ¡zas! Catarrazo que te crió.
      Ya me dirás que opina Barbitas del friki-dato con el sushi jejeje 😉

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  2. Yo no soy muy de remedios de la abuela, pero del jengibre sí. No sé si me cura el resfriado, pero sí que me hace entrar en calor, así que en invierno la tomo bastante.

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