Anticarta a los Reyes Magos

Todos los años mi madre me hace la misma petición: «hija, ve escribiendo la carta a los reyes» y a mí me cuesta horrores. Soy muy afortunada; considero que tengo de todo y necesito muy poco. Tanto es así, que me es más fácil saber qué es lo que no quiero, que al revés.

Así que hoy, en vez de estrujarme el cerebro pensando en regalos que quiero que me hagan, voy a hacer mi anti carta (o carta inversa, o carta atípica, como le quieras decir) a los reyes magos. Que así sepan un poco por dónde NO van los tiros.

Queridos Reyes Magos

Bolígrafos

Creo que esto es básico. Desde que tengo mis plumas no quiero volver a utilizar bolígrafos, a no ser que sean lo que ya tenía en casa antes y que de vez en cuando les dé uso para darlos por gastados.

Tintas

Pues, aunque pueda parecer una incoherencia, las tintas están vetadas por el momento. Ahora mismo tengo dos tinteros -uno de Lammy y otro de Pelikan- y creo que no me va a dar la vida para gastar ambos.

A parte, tengo otros dos más pequeños, de color sepia y morado, que utilizo de forma más esporádica.

Sería una pena acumular más para verlos muertos de risa en un cajón.

Rotuladores de colores

Tengo una caja de rotuladores de Staedtler que deben ser inmortales, porque aguanta la vida y creo que no se van a acabar nunca. Y también dos sets de lápices acuareables que (vergüenza a mí) prácticamente no he tocado en siglos.

Así que creo que lo de colorear, lo damos por zanjado.

Libretas o cuadernos

Perdonadme si tiro de cliché, pero para un amante de la papelería una libreta no es una libreta sin más, es un mundo lleno de posibilidades: con anillas o sin ellas; pautada con puntos, con rayas o con cuadros; tapa dura o tapa blanda; papel de color amarillo o blanco, satinado o no, gramaje de determinado tipo, tamaño (¡tamaño! ¡que hay chorropotocientos!)…

Son demasiadas variables entre las que escoger y decidirse por una o por otra, en mi caso, puede que dependa de una situación en concreto o de un uso específico.

Y no me canso de repetir siempre lo mismo: tener las cosas muertas en el cajón o la estantería no me hace ninguna gracia.

Agendas

Pues a ver, con las agendas tengo sentimientos encontrados. Llevo dos años usando una agenda convencional para el trabajo y mi bullet journal para mis cosas más personales, salvo citas de trabajo que las agendo en los dos sitios (y, a veces, hasta en google calendar para que me lleguen las notificaciones…).

He estado debatiéndome mucho entre si utilizar una agenda para el 2020 para el trabajo o no. Y creo que acabaré cayendo en la tentación. Bien para el curro, o bien para mi proyecto de journaling 360 del año que viene.

Pero claro, volvemos al mismo tema que con las libretas: demasiadas opciones entre las que elegir. Por eso me gustaría poder escoger el formato que vaya a utilizar. Sobre todo, porque me gustaría hacerme con una de diseño bonito.


Haciendo este repaso me he dado cuenta de que tengo muchas más cosas de las que era consciente. Veis que desde hace unos meses vengo apostando por un consumo responsable y consciente en vuestro material de papelería. Porque para planificar bonito, no hace falta un arsenal innumerable de materiales.

Así que os invito a que hagáis vuestra anticarta a los Reyes Magos para repasar un poco todo lo que ya tenéis y ver si algunos ítems pueden ser prescindibles en vuestra whislist.

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. Me ha super encantado esta idea. A mi me pasa como a ti y soy super afortunada de tener incluso mas de lo que necesito, por lo que cuando llegan estas fechas no puedo pedir nada por que no me hace falta nada. Y me da mucha rabia que me regalen cosas por que sí, por que acabo acumulando «trastos» año tras año que luego nunca llego a usar. Y me da pena por ellos que se gastan el dinero y por mi que me quedo sin espacio jejeje
    Me apunto esta idea a partir de ahora, por que creo que para este año ya no llego jijiji

    Besines

    1. Me alegro que te guste la idea, Alba. Además, no puedo estar más de acuerdo contigo: me da pena que la gente se gaste el dinero, o lo que me da más pena aún, que pongan toda su ilusión en cosas que no vayamos a disfrutar.

  2. petiteblasa

    Oye, pues me mola mucho esta idea, ¡igual te copio en próximos años! A mí con los productos de papelería o para manualidades me pasa un poco igual: como la gente sabe que me gustan, tiran de eso a la hora de hacerme un regalo. El resultado es una montaña de libretas sin estrenar, más rotuladores de los que llegaré a gastar en mi vida, etc. ¡Gracias por la idea! Y suerte recibiendo regalos que no estén en esta anticarta. 🙂

    1. ¡Me alegro que te guste la idea, Tania! El motivo de escribirla es un poco eso, evitar que nos pase como a ti: tener un arsenal de material que nos da para dos vidas y que no llegamos a disfrutar. Que entiendo que nos lo regalen con todo el amor del mundo, pero también debemos ser un poco más conscientes a la hora de comprar.

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